sábado, 9 de enero de 2010

Navaja contra cuchillo


Un kiosquero se enfrenta a dos ladrones que le atracaron en su tienda de Irala


Eran las 05.00 de la mañana de ayer cuando Luis, kiosquero de profesión, recogía los periódicos como cada mañana. Pero ésta no iba a ser una más; dos jóvenes irrumpieron en el establecimiento Confituras Mari Carmen, del barrio bilbaino de Irala, con la intención de hacerse con la recaudación. Los supuestos ladrones de 22 y 24 años de edad, fueron detenidos minutos después imputados por un robo con intimidación.
Luis acababa de abrir su kiosco para recoger la prensa del día cuando dos jóvenes, con acento "portugués o colombiano", según él mismo explicaba después a DEIA, entraron en el establecimiento solicitando una chocolatina. Mientras atendía a uno de ellos, el otro se introdujo en el mostrador. El propietario le instó a salir y fue en ese momento cuando el joven le amenazó, navaja en mano, exigiéndole que abriera la caja registradora y le entregara el dinero. "Acababa de abrir el kiosco, ¿qué dinero va a haber a esas horas?", indicaba el kiosquero. Llevaba razón; el botín no ascendía a más de doce euros.
Los ladrones no se contentaron con tan exigua cantidad y también le exigieron la cartera. No la llevaba encima. Aún apuntándole con la navaja, le obligaron a que les guiara hasta la trastienda. En el trayecto desde la caja registradora hasta la trastienda es necesario bordear una pequeña mesa; era el momento que Luis estaba esperando. Sacó de ella un cuchillo de sierra de grandes dimensiones con el que se enfrentó a uno de los ladrones. Al ver que la víctima hacía frente a su compañero, el joven que se mantenía fuera del mostrador decidió salir huyendo del establecimiento.
Pero el otro caco seguía encarándose a Luis, exigiéndole la cartera. Se mezclaron el valor y el miedo, atracador y atracado cara a cara, frente a frente navaja y cuchillo. "¡Tírate para delante si tienes cojones!", gritó Luis, enarbolando su cuchillo. El órdago estaba echado. Tras unos segundos de tensión, el joven perdió la partida ante el arrebato de coraje del hombre y salió también huyendo del establecimiento. El kiosquero denunció los hechos a la Ertzaintza que, gracias a la descripción facilitada por Luis, detuvo poco después a los dos malhechores. El mismo que se había enfrentado al kiosquero opuso resistencia también a la detención. Luis aseguraba que no pasó miedo durante el atraco, pero admitía que la situación "impone". De todos modos, su establecimiento está bien protegido; sprays de defensa, una barra de hierro y el útil cuchillo por si viene alguien más.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

mucho luis!

Feten dijo...

como se las gasta

moni dijo...

gran luis!
no esperaba menos de el!!!

 
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